domingo, 16 de agosto de 2026

Los represores de ayer, los mártires de hoy

#Paradigma

Ángel García Contreras 

En las conferencias de prensa de los grupos opositores al régimen, los medios de comunicación eran convocados generalmente en algún espacio público —en aquellos años hasta disponer de un local propio resultaba complicado—. Sin embargo, los primeros en llegar, puntuales y discretamente instalados en la parte trasera, no siempre eran los representantes de los medios tradicionales.

Eran los denominados coloquialmente  “orejas”: personajes encargados de observar, registrar e informar a las estructuras gubernamentales sobre quiénes asistían, qué decían y qué actividades desarrollaban los opositores.

Con mirada desafiante y desplegando pluma, libreta, cámara fotográfica o grabadora, documentaban prácticamente todo aquello que pudiera interpretarse como una expresión contraria al régimen.

Y no estoy hablando solamente de las décadas de los setenta y ochenta del siglo pasado, cuando difícilmente “se movía la hoja de un periódico” sin conocer previamente la "línea" gubernamental;  y también todos los medios electrónicos estaban sujetos a mecanismos formales e informales de control político.

Lo que describo me correspondió observarlo con mayor claridad durante la década de los noventa.

Para entonces, la libertad de expresión y la actividad de la oposición continuaban constreñidas por un régimen autoritario que comenzaba a mostrar signos evidentes de agotamiento. La sociedad mexicana despertaba políticamente, exigía democracia y cuestionaba cada vez más un sistema que acumulaba pérdida de legitimidad, ineficiencia gubernamental y sus primeras grandes derrotas electorales.

La represión política también había cambiado de rostro.

A los mecanismos tradicionales se sumaron formas más sofisticadas de presión: vigilancia, intimidación psicológica, control mediático, cooptación económica y, en determinados casos, persecución policiaca o judicial.

El periodo fue particularmente doloroso para la izquierda mexicana. Diversos recuentos históricos y testimonios partidistas documentaron el asesinato de más de 500 militantes del PRD durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari; una herida profunda en el proceso de transición democrática del país.

Por eso resulta inevitable recurrir a la memoria histórica cuando algunos actores políticos que hoy se encuentran en la oposición denuncian censura, presión gubernamental u hostigamiento contra medios de comunicación.

Toda denuncia de esa naturaleza debe ser atendida.

Si existe censura, que se documente. Si existe presión gubernamental sobre algún medio, que se pruebe y se denuncie.

Si algún servidor público utiliza el poder para intimidar periodistas, debe investigarse y, en su caso, sancionarse.

La libertad de expresión no pertenece al gobierno ni a la oposición: pertenece a la sociedad. Pero defenderla también exige congruencia histórica. La democracia mexicana no comenzó cuando algunos partidos perdieron el poder; ni la libertad de expresión apareció cuando quienes gobernaron durante décadas pasaron a convertirse en oposición.

Quienes vivimos políticamente aquella etapa sabemos que muchas de las libertades que hoy parecen naturales fueron conquistadas gradualmente por periodistas, organizaciones civiles, movimientos sociales y fuerzas opositoras que enfrentaron condiciones incomparablemente más adversas.

Existe, además, una paradoja difícil de ignorar.

Lo que para el régimen de los años noventa podía considerarse inadmisible, ofensivo o políticamente peligroso, hoy forma parte cotidiana del debate público. Desde medios tradicionales y plataformas digitales se cuestiona, ironiza, denuncia e incluso se denuesta diariamente a quienes ejercen el poder.

Y eso, lejos de representar una debilidad de la democracia, constituye precisamente una de sus fortalezas.

La oposición tiene derecho a denunciar al gobierno. Los periodistas tienen derecho a investigarlo. Los ciudadanos tienen derecho a cuestionarlo. Y el gobierno tiene la obligación democrática de tolerar incluso las expresiones que le resulten incómodas.

Pero ninguna fuerza política debería utilizar selectivamente la memoria. Resulta demasiado sencillo presentarse como víctima cuando se está fuera del poder y olvidar los métodos utilizados cuando se ejercía.

Por eso, frente a las actuales denuncias de censura, la respuesta democrática no debería ser censurar a quien denuncia ni descalificarlo personalmente. Debe ser exigir pruebas, garantizar derechos y, simultáneamente, recordar la historia.

Porque la democracia también se construye con memoria.

Y quizá  valga citar una vieja advertencia de George Santayana, que resulta particularmente pertinente: “Quienes no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo.”

En política agregaría algo más:

Quien exige libertades desde la oposición tiene también la obligación moral de recordar cómo las ejerció cuando tuvo el poder.

Nota: Infografía generada con IA

domingo, 2 de agosto de 2026

Mazatlán: entre la coyuntura y la estructura

 

Ángel García Contreras

La política suele construirse sobre dos dimensiones distintas de la realidad. La primera es la coyuntura: los acontecimientos diarios que ocupan titulares, alimentan el debate público y marcan el ritmo de las redes sociales. La segunda es la estructura: aquellos procesos económicos, sociales e institucionales que se construyen durante años y que, en última instancia, determinan el rumbo de una ciudad.
Ese es, precisamente, el paradigma que hoy enfrenta Mazatlán: decidir si su realidad debe interpretarse desde los acontecimientos del día o desde los procesos de largo plazo que definen su competitividad. Confundir ambas dimensiones conduce, con frecuencia, a diagnósticos incompletos.
En los últimos meses se ha intensificado el discurso opositor en Mazatlán. Privilegiando una narrativa centrada en la inseguridad, las deficiencias en algunos servicios públicos y otros acontecimientos propios de la coyuntura. Son temas legítimos, porque constituyen responsabilidades ineludibles de cualquier gobierno y demandan atención inmediata.
Sin embargo, cuando una ciudad pretende evaluarse únicamente desde la coyuntura, se corre el riesgo de perder de vista los indicadores estructurales que explican su verdadero desempeño.
Precisamente, por eso resulta interesante los resultados del Estudio: Índice de Competitividad Urbana 2026, elaborado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).
Este diagnóstico elaborado por un organismo independiente, reconocido por su rigor metodológico y que, ciertamente, no puede ser considerado un aliado político del gobierno federal ni de Morena. Su evaluación, por ello, adquiere una relevancia especial.
El estudio ubica a Mazatlán como la ciudad más competitiva de Sinaloa y entre las mejor evaluadas del país en su categoría poblacional. Destaca fortalezas que difícilmente pueden explicarse por los resultados catastróficos que la oposición endilga a los gobiernos de MORENA; ya que una economía dinámica impulsada por el turismo, altos niveles de ocupación hotelera, un mercado laboral competitivo, una infraestructura favorable para el desarrollo económico y condiciones que continúan atrayendo inversión, no puedes adjudicarse solo a la “casualidad” y a los “milagros” del mercado.
Estos son indicadores estructurales. Son el resultado de políticas públicas, acciones e inversiones gubernamentales que fomentan las inversiones privadas; generando confianza empresarial, capacidad institucional y gubernamental. Y una vocación turística construida durante décadas por su vocación natural: las playas.
Pero el propio IMCO también identifica desafíos que no deben minimizarse: la seguridad pública, el fortalecimiento del Estado de Derecho, la sostenibilidad ambiental y la mejora de la gobernanza. Es decir, el informe no idealiza a Mazatlán ni oculta sus problemas; por el contrario, los documenta con la misma objetividad con la que reconoce sus fortalezas.
Ahí radica la diferencia entre el análisis técnico y el discurso político.
Mientras el primero ofrece una visión integral, el segundo suele privilegiar aquellos aspectos que fortalecen su narrativa. Es una lógica comprensible en democracia: el gobierno enfatiza los avances; la oposición pone el acento en las deficiencias. Ambas perspectivas cumplen una función dentro del debate público. No obstante, reducir la realidad de una ciudad únicamente a los acontecimientos del día puede conducir a una percepción distorsionada de su situación.
La verdadera discusión debería plantearse en otro nivel: ¿cómo resolver los problemas coyunturales sin debilitar las fortalezas estructurales que hoy distinguen a Mazatlán?
Porque una ciudad competitiva no es aquella que carece de problemas. Es aquella que posee la capacidad institucional, económica y social para enfrentarlos sin comprometer su desarrollo de largo plazo.
Mazatlán tiene retos importantes. Nadie puede negarlos. Pero también cuenta con fortalezas objetivamente reconocidas por organismos independientes. Ignorar cualquiera de estas dos realidades sería un error.
En política, como en la administración pública, gobernar exige atender la coyuntura; pero construir el futuro demanda fortalecer la estructura.
Quizá ese sea el verdadero desafío de quienes hoy gobiernan y de quienes aspiran legítimamente a hacerlo. Debatir menos sobre la ciudad catastrófica que hoy conviene narrar a la oposición; y trabajar más por la ciudad que los indicadores muestran que hoy, a pesar de todo. sigue teniendo un gran potencial.
¡Eh ahí el dilema, pero también la opción!

domingo, 26 de julio de 2026

Los incendios del basurón y la corresponsabilidad que nadie quiere asumir


Ángel García Contreras

#paradigma

Los constantes incendios registrados en el Basurón Municipal de Mazatlán han despertado, con razón, una gran preocupación entre la ciudadanía. También han generado fuertes críticas fundadas hacia el Gobierno Municipal y exigencias para que resuelva definitivamente este problema histórico. 

Sin embargo, en medio de este debate, el tema se ha politizado con fines electorales y se ha dejado de lado lo verdaderamente importante: discutir las causas estructurales del problema y las soluciones que establece la ley. Seguimos viendo la basura desde una visión paternalista, donde toda la responsabilidad recae sobre el gobierno. Pero ese paradigma dejó de existir hace más de veinte años.

Desde 2003, la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos (LGPGIR) estableció el principio de corresponsabilidad, mediante el cual productores, distribuidores, comercializadores, consumidores y autoridades comparten obligaciones para prevenir la generación de residuos y garantizar su manejo y disposición final correcta.

Un solo ejemplo muy claro, de que la sociedad aún no asume el principio de CORRESPONSABILIDAD, son las llantas de vehículos automotores fuera de uso. Durante años, quienes hemos recorrido el Basurón con fines de estudio, hemos observado la enorme cantidad de neumáticos acumulados en el sitio. Aunque hace falta un inventario oficial que determine su magnitud, es evidente que miles de llantas han llegado ahí sin existir un sistema efectivo para su recolección, reutilización o reciclaje.

Y eso representa un serio problema. Las llantas no son basura doméstica. La propia LGPGIR las considera Residuos de Manejo Especial, precisamente porque poseen un alto potencial contaminante y un importante valor para su reciclaje y aprovechamiento. Además, constituyen uno de los materiales que mayor riesgo representan para la generación y propagación de incendios, ya que su combustión alcanza temperaturas muy elevadas y libera partículas y gases altamente contaminantes que deterioran la calidad del aire y contribuyen al cambio climático.

 Por ello, resulta indispensable preguntarnos:

 ¿Por qué siguen llegando miles de llantas al Basurón si la ley establece que deben sujetarse a planes de manejo específicos?

La respuesta es sencilla: porque durante años no se ha construido un verdadero Sistema de Corresponsabilidad. Los que en su momento tuvieron la oportunidad de hacerlo hicieron caso omiso de su responsabilidad legal. Y hoy exigen con la congruencia y eficiencia que no ejercieron en su momento.

 No basta con exigir que el Ayuntamiento recoja los residuos y contenga los incendios. También deben asumir su responsabilidad quienes fabrican, importan, distribuyen, comercializan y generan este tipo de productos; impulsando esquemas de acopio, reciclaje y valorización, como lo dispone la legislación ambiental.

 Lo mismo ocurre con los ciudadanos. Mientras sigamos considerando normal abandonar una llanta en un lote baldío, un arroyo o el propio Basurón, estaremos alimentando el mismo problema que después exigimos resolver.

La construcción de un nuevo relleno sanitario será una pieza indispensable para solucionar esta crisis, pero por sí sola no evitará que los incendios vuelvan a repetirse. La verdadera solución consiste en construir un Sistema de Gestión Integral de Residuos, donde cada actor cumpla con las obligaciones que le corresponden y donde residuos como las llantas dejen de terminar en el Basurón para incorporarse a procesos de reutilización y reciclaje.

Sólo cuando abandonemos la idea de que la basura es exclusivamente responsabilidad del gobierno y asumamos la corresponsabilidad que establece la ley, podremos aspirar a un modelo de gestión de residuos económicamente viable, ambientalmente sustentable y plenamente apegado a la legalidad.

lunes, 20 de julio de 2026

La estrategia de una nueva generación política


 Angel García Conteras

#paradigma

La familia, la juventud, el dinamismo, la experiencia de gobierno y una comunicación cercana con la militancia constituyen algunos de los ejes que proyecta Estrella Palacios, como parte de su estrategia de posicionamiento rumbo al proceso interno para la Coordinación Estatal para la Defensa de la Cuarta Transformación y la Soberanía Nacional en Sinaloa.

Su incorporación a esta competencia interna irrumpe en el escenario político estatal no por confrontar a quienes iniciaron antes este recorrido, sino porque incorpora un perfil distinto al de las demás aspirantes: el de una nueva generación de liderazgos que ha crecido en un contexto profundamente marcado por la revolución tecnológica, las redes sociales y nuevas formas de comunicación política.

En sus recorridos por el estado, la alcaldesa con licencia desarrolla una agenda intensa que la ha llevado a visitar, en plena canícula, municipios del centro, centro-norte y norte de Sinaloa. Más que una estrategia de cobertura territorial, sus desplazamientos parecen buscar un contacto directo con la militancia y proyectar una imagen de cercanía, energía y disponibilidad para recorrer el estado.

Otro elemento constante de su narrativa pública es la familia. En sus encuentros y publicaciones la desarrolla como el núcleo fundamental para la formación de valores, la cohesión social y el desarrollo de la comunidad; resaltando además su propia estabilidad y compromiso familiar como parte de su identidad política.

A ello se suma un estilo de comunicación caracterizado por la naturalidad y la interacción directa con las personas. Esa capacidad de conexión encontró una expresión concreta en la elección municipal de 2024, cuando no solo conservó el respaldo histórico de Morena en Mazatlán, sino que amplió significativamente su votación y elevó el techo electoral que el movimiento había mostrado en el municipio durante los últimos procesos.

Asimismo, su trayectoria presenta una característica singular. Mientras varias de las aspirantes cuentan con una amplia experiencia partidista y legislativa, Estrella Palacios es la única que llega a esta contienda después de haber encabezado un gobierno municipal por elección popular; experiencia ejecutiva que constituye un activo político relevante en cualquier proceso de selección de perfiles.

Finalmente, será la metodología establecida por Morena —que incluye encuestas para definir a quienes avanzarán a la siguiente etapa— la que determine el desenlace de esta competencia interna. Más allá del resultado, la presencia de Estrella Palacios introduce un elemento novedoso en la contienda: el de una generación de liderazgos que combina experiencia de gobierno, comunicación digital, cercanía con la ciudadanía y una novedosa narrativa política. En ese sentido, más que alterar el proceso interno, contribuye a ampliar las opciones de la militancia y a enriquecer el debate democrático dentro de su partido.

miércoles, 8 de julio de 2026

Con intensa jornada territorial en Ahome, Estrella Palacios fortalece la organización de la Transformación en Sinaloa

 ¨Formo parte de una nueva generación de mujeres y hombres jóvenes de izquierda que representan el relevo generacional del movimiento en Sinaloa, con la responsabilidad de dar continuidad al legado de la Cuarta Transformación”: Palacios Domínguez

Ahome, Sinaloa, 7 de julio de 2026.- La aspirante a la Coordinación Estatal de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional en Sinaloa, Estrella Palacios Domínguez, encabezó este martes una intensa jornada de trabajo territorial en el municipio de Ahome, donde reafirmó que la fortaleza del movimiento está en el contacto permanente con el pueblo y en la organización desde las comunidades y colonias.

Durante la mañana, realizó recorridos casa por casa en las colonias Rosendo G. Castro, Romanillo y Cantera, donde dialogó directamente con las familias a quienes les comentó que ella forma parte de una nueva generación de mujeres y hombres jóvenes de izquierda que representan el relevo generacional del movimiento en Sinaloa, con la responsabilidad de dar continuidad al legado de la Cuarta Transformación bajo los principios de no mentir, no robar y no traicionar al pueblo.

Por la tarde, continuó sus actividades con reuniones vecinales en la colonia Álamos II, y los ejidos Ricardo Flores Magón y Primero de Mayo, donde destacó que Morena ha impulsado el cambio más profundo en la vida pública del país, con gobiernos que han puesto en el centro al pueblo, combatiendo la corrupción, ampliando los programas sociales y fortaleciendo la justicia social.

Ante decenas de simpatizantes, Estrella Palacios llamó a cerrar filas en defensa de la soberanía nacional y advirtió que la derecha pretende regresar a los privilegios del pasado, incluso subordinando los intereses de México a los de Estados Unidos.

“Hoy más que nunca debemos mantenernos unidos para defender la soberanía de nuestra nación, porque la derecha sigue apostando por entregar el destino de México a intereses extranjeros. Nuestro compromiso es con el pueblo, con la justicia social y con la continuidad de la Transformación”, expresó.


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