martes, 20 de octubre de 2026

El Malecón de #Mazatlán y la Necesidad de un Diagnóstico Interdisciplinario; Propuesta Teórica-Metodológica

Angel Garcìa Contreras

Los daños estructurales del malecón han colocado en la discusión pública un problema que requiere atención inmediata, pero también una explicación suficientemente fundada para orientar las decisiones de rehabilitación. La preocupación es legítima: están involucradas la seguridad de las personas, la conservación de las playas y la continuidad de un espacio de uso público estrechamente relacionado con la vida económica y social de la ciudad; y el simbolo iconico más distintivo del puerto.
Las aportaciones de colegios de profesionistas, instituciones académicas y autoridades municipales constituyen un esfuerzo que debe reconocerse. La reunión del 14 de octubre, en la que participaron representantes de ingeniería, arquitectura, urbanismo y ciencias del mar, ofrece una oportunidad para avanzar en ese sentido. La cuestión que conviene incorporar es cómo convertir esa concurrencia de conocimientos en una explicación compartida de los procesos que ocasionaron los daños. [8]
Propongo examinar esta problemática desde el pensamiento complejo de Edgar Morin y la investigación interdisciplinaria de sistemas complejos de Rolando García. Su utilidad para el caso consiste en ayudarnos a formular mejores preguntas y organizar la evidencia necesaria para responderlas. El punto de partida sería indagar qué relaciones entre dinámica costera, infraestructura y gestión del territorio deben conocerse para intervenir con mayor fundamento.
Problemática que Necesitamos Explicar:
Un socavón permite observar el resultado de un proceso; conocer su origen exige reconstruir lo que ocurrió antes de que la superficie cediera. El diagnóstico documental de partida plantea como hipótesis la interacción entre pérdida de protección de la playa, socavación del apoyo del muro y posible salida del relleno. Esa secuencia debe contrastarse en cada sitio, porque los daños del malecón comprenden componentes, antecedentes de intervención y condiciones de exposición que no pueden suponerse iguales.
Los estudios de Aguilar, Mendoza y Silva sobre confinamiento costero, y de Valderrama-Landeros y colaboradores, sobre vulnerabilidad de la costa de Mazatlán, aportan antecedentes para estudiar conjuntamente urbanización y transformación de las playas. Por ser anteriores, no determinan las causas de los colapsos de 2026; pero sí permiten situar la investigación en una historia costera más amplia que el episodio de oleaje inmediatamente anterior al daño. [5, 6]
Conviene distinguir el evento desencadenante, las condiciones que hicieron vulnerable a la infraestructura y el mecanismo mediante el cual se produjo la falla. Oleaje intenso, playa estrecha y pérdida de soporte nombran procesos diferentes. Una explicación fundada necesita establecer cómo se relacionaron, qué evidencia respalda esa relación y por qué algunos tramos fallaron mientras otros, sometidos a condiciones comparables, permanecieron en pie.
Morin y las Relaciones que una Explicación Parcial puede dejar fuera:
Morin plantea que un conocimiento pertinente debe relacionar la información con su contexto y reconocer las relaciones entre las partes y el conjunto. También advierte sobre la incertidumbre y los límites de nuestras interpretaciones. [1] Aplicado al malecón, este criterio obliga a preguntar qué dejamos fuera cuando observamos únicamente el muro, la arena retirada o la intensidad del oleaje.
Cada observación puede ser correcta y, aun así, resultar
insuficiente para explicar el daño. En su reflexión sobre complejidad general, Morin examina la organización de los sistemas y las relaciones de retroacción, mediante las cuales los efectos modifican las condiciones que los produjeron. Su principio dialógico permite considerar relaciones simultáneamente complementarias y antagónicas. [2] Para nuestro caso, esto sugiere estudiar las tensiones entre una infraestructura que requiere estabilidad y una playa cuyo funcionamiento implica movilidad. La compatibilidad entre ambas debe demostrarse mediante el diseño y la evaluación de sus efectos.
Una hipótesis que merece atención es que determinada intervención proteja localmente el paseo y, bajo ciertas condiciones, modifique el comportamiento del agua o de los sedimentos, alterando después su propia exposición. Esta posibilidad debe someterse a observación y análisis hidráulico; la teoría de la complejidad no demuestra por sí misma que ese circuito haya ocurrido en Mazatlán. Su aportación consiste en hacernos buscar las relaciones que una explicación lineal podría omitir. [2, 7]
La ecología de la acción, desarrollada por Morin, advierte que una intervención entra en interacción con su entorno y puede producir consecuencias distintas de las previstas. [1] Por ello, al evaluar una reparación deberíamos conocer qué sucede con el tramo contiguo, con la playa que permanece frente a la obra y con sus usos públicos. El seguimiento posterior tendría que formar parte del proyecto desde su formulación.
Este enfoque también modifica la manera de comunicar el problema. Cuando todavía faltan datos sobre cimentación, rellenos o evolución de la playa, la incertidumbre debe expresarse con precisión. Reconocer lo que falta por comprobar permite orientar la investigación y mantener las medidas de protección necesarias, sin convertir una explicación preliminar en certeza pública.
García y la Construcción de un Problema:
Para Rolando García, la complejidad se relaciona con la interdependencia de las funciones de los componentes de un sistema. La investigación comienza al construir el objeto de estudio y acordar las preguntas que orientarán el trabajo. Los estudios especializados conservan su importancia, pero requieren un marco epistémico compartido: los supuestos y las prioridades desde los cuales se selecciona y analiza la información. [3]
En el malecón, esa discusión inicial tiene consecuencias concretas.
Si preguntamos solamente cuánto cuesta reponer lo dañado, obtendremos una investigación organizada alrededor de cantidades de obra. Si preguntamos qué combinación de procesos produjo la pérdida de soporte y cómo reducir su recurrencia conservando la playa, necesitaremos relacionar otros datos y criterios de decisión. El propósito acordado cambia lo que buscamos, medimos y consideramos una respuesta suficiente.
Propongo delimitar como objeto la interacción entre playa, infraestructura y decisiones de ocupación, intervención y conservación del borde costero. La delimitación tendría que ampliarse cuando el transporte de sedimentos o las condiciones del mar lo exijan. García destaca precisamente la necesidad de establecer los límites del sistema y sus intercambios con el exterior, así como reconstruir los procesos en distintas escalas. [4] Delimitar el estudio permite hacerlo viable; mantener abiertas las relaciones relevantes evita aislarlo artificialmente.
La integración tendría que ocurrir desde el diseño de la investigación. Por ejemplo, la inspección de una cimentación debería responder a la reconstrucción del oleaje y del perfil de playa en ese mismo sitio; a su vez, las cavidades encontradas obligarían a revisar por dónde circuló el agua y cuándo comenzó a perderse el material. Cada resultado especializado puede modificar las preguntas que investigan los demás. Esa dinámica de diferenciación e integración constituye un componente central del procedimiento de García. [3].
Conviene precisar que ambos autores mantienen diferencias. En Sistemas complejos, García cuestiona aspectos de la formulación de Morin y su capacidad para ofrecer un procedimiento operativo. [4, pp. 19–21] La articulación que propongo para este artículo es una decisión analítica: recuperar de Morin la exigencia de contextualizar y examinar las consecuencias de la acción, y de García la organización de una investigación orientada a explicar mecanismos concretos. No implica atribuirles una metodología común.
Los Factores que Deben Ponerse en Contexto:
La investigación técnica tendría que examinar la coincidencia del oleaje, su periodo y dirección con el nivel del mar; los cambios de anchura, elevación y volumen de la playa; y las características reales de cimentación, rellenos, juntas, filtros y drenajes. La ingeniería costera reconoce la importancia de la protección del pie y de los filtros para evitar pérdida de apoyo o de material. Es una referencia para formular comprobaciones, no una demostración de defectos en una obra específica. [7].
El expediente inicial incluye además hipótesis sobre materiales, conservación y posibles aportes de agua desde tierra. Deben examinarse mediante planos de obra ejecutada, inspecciones y ensayos pertinentes, relacionando cada hallazgo con su fecha y localización. La investigación histórica de intervenciones y mantenimiento permitiría establecer si alguna decisión modificó la exposición o la capacidad de respuesta. La atribución de responsabilidades requiere esa evidencia y su valoración por las instancias competentes.
La dimensión ambiental y social debe incorporarse al evaluar las respuestas. Interesa conocer sus efectos sobre el hábitat, la disponibilidad y el acceso a la playa, las actividades económicas y los costos de conservación. Desde la gestión integral de la ZOFEMAT, estos criterios permiten valorar la intervención sobre el conjunto costero. Tampoco sería suficiente reunirlos en capítulos independientes si sus resultados no influyen en la selección de alternativas.
Una propuesta para organizar el diagnóstico interdisciplinario
Sobre la coordinación ya iniciada, propongo establecer un programa de investigación con una pregunta común: ¿qué combinación de condiciones marinas, transformaciones de la playa, características de la obra y decisiones de gestión explica los daños de cada tramo, y qué intervención reduce su recurrencia sin trasladar el riesgo ni deteriorar las funciones de la playa? El procedimiento siguiente es una adaptación para Mazatlán, orientada por los criterios teóricos expuestos.
El primer acuerdo tendría que definir el área de estudio, los objetivos públicos y los criterios de evidencia. Después habría que construir un inventario georreferenciado de daños y una cronología común de eventos, cambios de playa e intervenciones, incorporando también tramos que no fallaron. La historia de cada sitio permitiría distinguir deterioros acumulados de efectos del episodio reciente.
Con esa base, el equipo formularía hipótesis contrastables y acordaría qué observación permitiría sostenerlas, debilitarlas o reformularlas. Si se propone socavación, debe buscarse evidencia de remoción del terreno de apoyo; si se plantea pérdida de relleno, debe investigarse la ruta de salida del material. Ambas pueden coexistir, pero su relación y secuencia necesitan demostración.
Las mediciones especializadas deberían compartir coordenadas, fechas y referencias de elevación. El trabajo alternaría investigación de campo y reuniones de integración, en las que se revisen las hipótesis a la luz de los resultados. La síntesis tendría que señalar qué mecanismo explica cada daño, qué factores lo condicionaron y cuáles preguntas permanecen abiertas. Un mapa común de evidencias y un modelo causal por tramo permitirían revisar esa explicación.
A partir de allí se compararían alternativas por seguridad, comportamiento sedimentario, efectos ambientales, acceso público y costo durante su vida útil. El proyecto elegido debería incluir indicadores de seguimiento, responsables y criterios para modificarlo si aparecen efectos adversos. Esto permitiría valorar el resultado por la reducción sostenida del riesgo y por la conservación de las funciones del litoral.
Los esfuerzos realizados merecen continuidad y una organización que permita aprovechar sus aportaciones. La propuesta es incorporar la interdisciplina como forma de investigar y decidir, con productos verificables y conclusiones sujetas a revisión. Las medidas urgentes para proteger a las personas pueden desarrollarse mientras se construye ese conocimiento, documentando las condiciones de cada intervención.
Por ello, la ecuación Daño de Infraestructura más dinero igual a Solución resulta Insuficiente como criterio de política pública. El financiamiento adquiere mayor eficacia cuando responde a una explicación de las causas y a una evaluación de las consecuencias de intervenir. Reparar el malecón exige comprender su relación con la playa, con el mar y con las decisiones que han configurado ese espacio. Ese conocimiento debe orientar la obra y acompañar la evaluación de sus resultados.
Fuentes citadas
[1] Morin, E. (1999). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. UNESCO. Capítulo II, sobre conocimiento pertinente, y capítulo V, especialmente ecología de la acción y estrategia. Texto de autor alojado en la Universidad Veracruzana. Consultar fuente
[2] Morin, E. (2006). Restricted Complexity, General Complexity. Prepublicación arXiv:cs/0610049. Apartados 7–10 y 16, sobre sistemas, organización, retroacciones y dialógica. Texto de autor en traducción al inglés. Consultar fuente
[3] García, R. (2011). Interdisciplinariedad y sistemas complejos. Revista Latinoamericana de Metodología de las Ciencias Sociales, 1(1), 66–101. Reproduce el texto publicado en 1994 en Ciencias sociales y formación ambiental. Véanse pp. 66–74, 79–83 y 86–90, sobre interdependencia, diagnóstico, fases de investigación y marco epistémico. Consultar fuente
[4] García, R. (2006). Sistemas complejos. Conceptos, método y fundamentación epistemológica de la investigación interdisciplinaria. Gedisa. Introducción general, pp. 19–23, y capítulo I, sobre límites y procesos. En pp. 19–21 se desarrolla la crítica a determinados planteamientos de Morin. Copia de consulta alojada en biblioteca universitaria. Consultar fuente
[5] Aguilar, P., Mendoza, E. y Silva, R. (2021). Interaction between Tourism Carrying Capacity and Coastal Squeeze in Mazatlan, Mexico. Land, 10(9), 900. DOI 10.3390/land10090900. Investigación local sobre confinamiento costero y turismo. Consultar fuente
[6] Valderrama-Landeros, L., Flores-Verdugo, F. y Flores-de-Santiago, F. (2022). Assessing the Coastal Vulnerability by Combining Field Surveys and the Analytical Potential of CoastSat in a Highly Impacted Tourist Destination. Geographies, 2(4), 642–656. DOI 10.3390/geographies2040039. Estudio de vulnerabilidad costera en Mazatlán con trabajo de campo y series históricas. Consultar fuente
[7] U.S. Army Corps of Engineers (1995). Design of Coastal Revetments, Seawalls, and Bulkheads. Engineer Manual EM 1110-2-1614, 30 de junio. Apartados 2-19 y 2-20, sobre protección del pie y filtros. Referencia técnica internacional; su inclusión no implica que sea una norma mexicana aplicable a la obra. Consultar fuente
[8] Galván, L. (14 de octubre de 2026). Especialistas acuerdan alternativas técnicas para la rehabilitación del malecón de Mazatlán. Línea Directa. Registro periodístico de la reunión y sus participantes basado en información municipal. Acredita el esfuerzo de coordinación reportado.

lunes, 5 de octubre de 2026

Volver al origen: el desafío de Morena

Ángel García Contreras 

#Paradigma

Militar en la izquierda como oposición real al entonces régimen autoritario no tenía como incentivo la llegada inmediata al poder. La perseverancia, en un escenario profundamente adverso, se sostenía en la utopía: el horizonte de una sociedad más justa y democrática. Aquella militancia encontraba su razón de ser en los principios y las causas colectivas, antes que en los intereses personales o en la lucha por el poder mismo.

De ese devenir histórico proviene Imelda Castro Castro, hoy coordinadora de la Defensa de la Transformación y Soberanía Nacional en Sinaloa, quien participó el 4 de octubre en un encuentro informativo en Mazatlán. Su intervención recuperó la importancia de las luchas del pasado y su influencia en el presente. La transformación actual forma parte de un proceso histórico construido por generaciones que perseveraron cuando las posibilidades de triunfo parecían lejanas.

A quince años de su surgimiento como movimiento y doce de su registro como partido político, Morena ha conquistado un enorme poder, acompañado de una responsabilidad igualmente grande. El impulso de la 4T a los derechos sociales recoge demandas que durante décadas parecían utópicas, pero hoy ya son realidades plasmadas en la Constitución. Su orientación se resume en un principio: “Por el bien de todos, primero los pobres”.

Pero una valoración crítica también obliga a reconocer los errores y las desviaciones de algunos gobiernos y representantes de Morena. La utilización electoral de esas fallas por la oposición no disminuye la obligación del movimiento de reconocerlas, corregirlas y exigir responsabilidades.

Por ello, la selección de sus representantes debe considerar su trayectoria, su compromiso con las causas populares, sus conocimientos y su capacidad para gobernar. Haber perseverado en las luchas democráticas, incluso frente a la represión y a costa de sacrificios personales y profesionales, constituye un antecedente valioso. Ese origen debe acompañarse de congruencia presente, honestidad y rendición de cuentas.

Imelda Castro cuenta con una trayectoria vinculada a la izquierda y a las causas populares, además de experiencia política y legislativa. A ello se suma su posicionamiento, expresado en el primer lugar que obtuvo en los resultados de la encuesta interna publicados por Morena.

La gobernadora interina, Graciela Domínguez Nava, también tiene sus raíces en la izquierda utópica. Estos perfiles ofrecen una oportunidad para vincular la experiencia acumulada con nuevas generaciones comprometidas con los principios del movimiento: sumar el temple forjado en la lucha y los conocimientos adquiridos al ímpetu y las propuestas de las juventudes.

Esperemos que las demás candidaturas mantengan esa orientación. La renovación generacional debe ampliar la participación y fortalecer el compromiso con las causas que dieron origen a Morena.

La trayectoria de lucha merece reconocimiento, pero debe acompañarse de congruencia presente, capacidad de gobierno y rendición de cuentas. Volver al origen significa hacer de los principios una práctica cotidiana del poder.

domingo, 13 de septiembre de 2026

De muros, sindicatos y cohetes: la "crítica" al socialismo


Francisco Sepúlveda Cañamar 

He visto un montón de veces el mismo meme de Margaret Thatcher criticando a los impuestos: "si un gobierno gasta más, bla, bla, bla...".

Lo que más risa me da, es que muchos familiares, amigos, no se digan compañeros de trabajo, que no son propietarios de medios de producción, y que son igual o hasta más proletarios que yo, lo viven compartiendo.

No saben de historia. Thatcher destruyó el sistema de bienestar inglés, lo cual destruyó la clase media de Inglaterra y Reino Unido. Y lo hizo eliminando a los sindicatos, vendiendo bienes nacionales (como el ferrocarril) a la iniciativa privada, afectando los servicios de salud, y permitiendo que, mientras la clase trabajadora se empobrecía, la clase empresarial se enriquecía en forma obscena. Muchos olvidan que, cuando Thatcher murió, fueron más los ingleses que festejaron que los que la lloraron:

https://mexico.quadratin.com.mx/113040/

Ahora, veo que mi hermana publica el eterno meme tan socorrido por la derecha, del sentido hacia el que huían las personas atravesando el muro de Berlín. Me volví a sonreír, por tremenda ignorancia.

Vamos aquí por puntos:

1. El muro fue construido para evitar labores de espionaje de Occidente en Berlín Oriental y en toda Alemania Oriental. Berlín quedó en medio de la Alemania comunista. Si no quieren leer al respecto, pueden ver la película "Puente de Espías", del 2015.

2. Los rusos fueron particularmente duros con los alemanes. Simplemente, porque los alemanes fueron responsables de la muerte de 25 millones de soviéticos en la 2a guerra mundial. Ningún otro país tuvo esa cantidad de muertes. Era lógico que muchos alemanes orientales quisieran huir a Occidente.

3. La URSS nunca le perdonó a Occidente que "rescatará" a muchos científicos nazis, en la operación "Paper Clip". Sí, los rusos también se llevaron a científicos alemanes. Pero nunca los trataron como los EUA trataron a los alemanes que se llevaron consigo, dándoles un buen nivel de vida. De hecho, los estadounidenses NO llegaron a la luna. Lo hicieron los nazis. Y, si no sabes de lo que estoy hablando, mejor no sigas leyendo 😉

Ahora, esa crítica al "Socialismo" me provoca mucha risa, por lo siguiente:

1. Los EUA tienen a centenares de miles en situación de "sin techo", o personas sin hogar. Países socialistas de línea dura (desde Cuba hasta China, países de partido único en su gobierno), no padecen de lo anterior:

https://www.security.org/resources/homeless-statistics/

2. Los EUA tienen a millones de sus habitantes padeciendo "inseguridad alimentaria":

https://www.france24.com/es/ee-uu-y-canad%C3%A1/20260702-desiertos-de-comida-en-estados-unidos-el-drama-alimentario-inadvertido-entre-el-furor-del-mundial

3. En cambio, un país como Cuba, que padece un embargo comercial, está libre de desnutrición:

https://rebelion.org/cuba-recibio-reconocimiento-de-la-fao-por-haber-erradicado-el-hambre/

Lo que más risa me da, es lo siguiente:

Esas críticas vía memes, es porque muchos proletarios mexicanos, que piensan que son parte de la clase empresarial, están adoctrinados a abominar de todo lo que sea de izquierda...hasta de sus derechos laborales. Y la clase empresarial los asusta con el "sambenito" de que "quieren que México sea Cuba". Nunca mencionan a los países escandinavos, con un fuerte sistema de bienestar social, y, normalmente gobernados por partidos de izquierda. El modelo social demócrata que la 4T quiere imitar en América latina.

En fin. Esto lo escribí para mis compañeros de izquierda. Porque la derecha solo tiene capacidad lectora y de comprensión para memes. Algo que requiera un mayor nivel intelectual, los confunde. Así que, camaradas, compañeros: cuando vean que un familiar, amigo o compañero de trabajo, comparte un meme apoyando a Thatcher, o criticando el muro de Berlín, solo hagan lo que yo hago: ríanse de tamaña ignorancia. Y solo recuerden que esos pobres proletarios desubicados, mañana tendrán que ir a trabajar, registrando su ingreso en un reloj checador.

Porque no hay nada más proletario, que hacer fila ante un reloj checador...

13 septiembre 2026

domingo, 16 de agosto de 2026

Los represores de ayer, los mártires de hoy

#Paradigma

Ángel García Contreras 

En las conferencias de prensa de los grupos opositores al régimen, los medios de comunicación eran convocados generalmente en algún espacio público —en aquellos años hasta disponer de un local propio resultaba complicado—. Sin embargo, los primeros en llegar, puntuales y discretamente instalados en la parte trasera, no siempre eran los representantes de los medios tradicionales.

Eran los denominados coloquialmente  “orejas”: personajes encargados de observar, registrar e informar a las estructuras gubernamentales sobre quiénes asistían, qué decían y qué actividades desarrollaban los opositores.

Con mirada desafiante y desplegando pluma, libreta, cámara fotográfica o grabadora, documentaban prácticamente todo aquello que pudiera interpretarse como una expresión contraria al régimen.

Y no estoy hablando solamente de las décadas de los setenta y ochenta del siglo pasado, cuando difícilmente “se movía la hoja de un periódico” sin conocer previamente la "línea" gubernamental;  y también todos los medios electrónicos estaban sujetos a mecanismos formales e informales de control político.

Lo que describo me correspondió observarlo con mayor claridad durante la década de los noventa.

Para entonces, la libertad de expresión y la actividad de la oposición continuaban constreñidas por un régimen autoritario que comenzaba a mostrar signos evidentes de agotamiento. La sociedad mexicana despertaba políticamente, exigía democracia y cuestionaba cada vez más un sistema que acumulaba pérdida de legitimidad, ineficiencia gubernamental y sus primeras grandes derrotas electorales.

La represión política también había cambiado de rostro.

A los mecanismos tradicionales se sumaron formas más sofisticadas de presión: vigilancia, intimidación psicológica, control mediático, cooptación económica y, en determinados casos, persecución policiaca o judicial.

El periodo fue particularmente doloroso para la izquierda mexicana. Diversos recuentos históricos y testimonios partidistas documentaron el asesinato de más de 500 militantes del PRD durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari; una herida profunda en el proceso de transición democrática del país.

Por eso resulta inevitable recurrir a la memoria histórica cuando algunos actores políticos que hoy se encuentran en la oposición denuncian censura, presión gubernamental u hostigamiento contra medios de comunicación.

Toda denuncia de esa naturaleza debe ser atendida.

Si existe censura, que se documente. Si existe presión gubernamental sobre algún medio, que se pruebe y se denuncie.

Si algún servidor público utiliza el poder para intimidar periodistas, debe investigarse y, en su caso, sancionarse.

La libertad de expresión no pertenece al gobierno ni a la oposición: pertenece a la sociedad. Pero defenderla también exige congruencia histórica. La democracia mexicana no comenzó cuando algunos partidos perdieron el poder; ni la libertad de expresión apareció cuando quienes gobernaron durante décadas pasaron a convertirse en oposición.

Quienes vivimos políticamente aquella etapa sabemos que muchas de las libertades que hoy parecen naturales fueron conquistadas gradualmente por periodistas, organizaciones civiles, movimientos sociales y fuerzas opositoras que enfrentaron condiciones incomparablemente más adversas.

Existe, además, una paradoja difícil de ignorar.

Lo que para el régimen de los años noventa podía considerarse inadmisible, ofensivo o políticamente peligroso, hoy forma parte cotidiana del debate público. Desde medios tradicionales y plataformas digitales se cuestiona, ironiza, denuncia e incluso se denuesta diariamente a quienes ejercen el poder.

Y eso, lejos de representar una debilidad de la democracia, constituye precisamente una de sus fortalezas.

La oposición tiene derecho a denunciar al gobierno. Los periodistas tienen derecho a investigarlo. Los ciudadanos tienen derecho a cuestionarlo. Y el gobierno tiene la obligación democrática de tolerar incluso las expresiones que le resulten incómodas.

Pero ninguna fuerza política debería utilizar selectivamente la memoria. Resulta demasiado sencillo presentarse como víctima cuando se está fuera del poder y olvidar los métodos utilizados cuando se ejercía.

Por eso, frente a las actuales denuncias de censura, la respuesta democrática no debería ser censurar a quien denuncia ni descalificarlo personalmente. Debe ser exigir pruebas, garantizar derechos y, simultáneamente, recordar la historia.

Porque la democracia también se construye con memoria.

Y quizá  valga citar una vieja advertencia de George Santayana, que resulta particularmente pertinente: “Quienes no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo.”

En política agregaría algo más:

Quien exige libertades desde la oposición tiene también la obligación moral de recordar cómo las ejerció cuando tuvo el poder.

Nota: Infografía generada con IA

domingo, 2 de agosto de 2026

Mazatlán: entre la coyuntura y la estructura

 

Ángel García Contreras

La política suele construirse sobre dos dimensiones distintas de la realidad. La primera es la coyuntura: los acontecimientos diarios que ocupan titulares, alimentan el debate público y marcan el ritmo de las redes sociales. La segunda es la estructura: aquellos procesos económicos, sociales e institucionales que se construyen durante años y que, en última instancia, determinan el rumbo de una ciudad.
Ese es, precisamente, el paradigma que hoy enfrenta Mazatlán: decidir si su realidad debe interpretarse desde los acontecimientos del día o desde los procesos de largo plazo que definen su competitividad. Confundir ambas dimensiones conduce, con frecuencia, a diagnósticos incompletos.
En los últimos meses se ha intensificado el discurso opositor en Mazatlán. Privilegiando una narrativa centrada en la inseguridad, las deficiencias en algunos servicios públicos y otros acontecimientos propios de la coyuntura. Son temas legítimos, porque constituyen responsabilidades ineludibles de cualquier gobierno y demandan atención inmediata.
Sin embargo, cuando una ciudad pretende evaluarse únicamente desde la coyuntura, se corre el riesgo de perder de vista los indicadores estructurales que explican su verdadero desempeño.
Precisamente, por eso resulta interesante los resultados del Estudio: Índice de Competitividad Urbana 2026, elaborado por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO).
Este diagnóstico elaborado por un organismo independiente, reconocido por su rigor metodológico y que, ciertamente, no puede ser considerado un aliado político del gobierno federal ni de Morena. Su evaluación, por ello, adquiere una relevancia especial.
El estudio ubica a Mazatlán como la ciudad más competitiva de Sinaloa y entre las mejor evaluadas del país en su categoría poblacional. Destaca fortalezas que difícilmente pueden explicarse por los resultados catastróficos que la oposición endilga a los gobiernos de MORENA; ya que una economía dinámica impulsada por el turismo, altos niveles de ocupación hotelera, un mercado laboral competitivo, una infraestructura favorable para el desarrollo económico y condiciones que continúan atrayendo inversión, no puedes adjudicarse solo a la “casualidad” y a los “milagros” del mercado.
Estos son indicadores estructurales. Son el resultado de políticas públicas, acciones e inversiones gubernamentales que fomentan las inversiones privadas; generando confianza empresarial, capacidad institucional y gubernamental. Y una vocación turística construida durante décadas por su vocación natural: las playas.
Pero el propio IMCO también identifica desafíos que no deben minimizarse: la seguridad pública, el fortalecimiento del Estado de Derecho, la sostenibilidad ambiental y la mejora de la gobernanza. Es decir, el informe no idealiza a Mazatlán ni oculta sus problemas; por el contrario, los documenta con la misma objetividad con la que reconoce sus fortalezas.
Ahí radica la diferencia entre el análisis técnico y el discurso político.
Mientras el primero ofrece una visión integral, el segundo suele privilegiar aquellos aspectos que fortalecen su narrativa. Es una lógica comprensible en democracia: el gobierno enfatiza los avances; la oposición pone el acento en las deficiencias. Ambas perspectivas cumplen una función dentro del debate público. No obstante, reducir la realidad de una ciudad únicamente a los acontecimientos del día puede conducir a una percepción distorsionada de su situación.
La verdadera discusión debería plantearse en otro nivel: ¿cómo resolver los problemas coyunturales sin debilitar las fortalezas estructurales que hoy distinguen a Mazatlán?
Porque una ciudad competitiva no es aquella que carece de problemas. Es aquella que posee la capacidad institucional, económica y social para enfrentarlos sin comprometer su desarrollo de largo plazo.
Mazatlán tiene retos importantes. Nadie puede negarlos. Pero también cuenta con fortalezas objetivamente reconocidas por organismos independientes. Ignorar cualquiera de estas dos realidades sería un error.
En política, como en la administración pública, gobernar exige atender la coyuntura; pero construir el futuro demanda fortalecer la estructura.
Quizá ese sea el verdadero desafío de quienes hoy gobiernan y de quienes aspiran legítimamente a hacerlo. Debatir menos sobre la ciudad catastrófica que hoy conviene narrar a la oposición; y trabajar más por la ciudad que los indicadores muestran que hoy, a pesar de todo. sigue teniendo un gran potencial.
¡Eh ahí el dilema, pero también la opción!

domingo, 26 de julio de 2026

Los incendios del basurón y la corresponsabilidad que nadie quiere asumir


Ángel García Contreras

#paradigma

Los constantes incendios registrados en el Basurón Municipal de Mazatlán han despertado, con razón, una gran preocupación entre la ciudadanía. También han generado fuertes críticas fundadas hacia el Gobierno Municipal y exigencias para que resuelva definitivamente este problema histórico. 

Sin embargo, en medio de este debate, el tema se ha politizado con fines electorales y se ha dejado de lado lo verdaderamente importante: discutir las causas estructurales del problema y las soluciones que establece la ley. Seguimos viendo la basura desde una visión paternalista, donde toda la responsabilidad recae sobre el gobierno. Pero ese paradigma dejó de existir hace más de veinte años.

Desde 2003, la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos (LGPGIR) estableció el principio de corresponsabilidad, mediante el cual productores, distribuidores, comercializadores, consumidores y autoridades comparten obligaciones para prevenir la generación de residuos y garantizar su manejo y disposición final correcta.

Un solo ejemplo muy claro, de que la sociedad aún no asume el principio de CORRESPONSABILIDAD, son las llantas de vehículos automotores fuera de uso. Durante años, quienes hemos recorrido el Basurón con fines de estudio, hemos observado la enorme cantidad de neumáticos acumulados en el sitio. Aunque hace falta un inventario oficial que determine su magnitud, es evidente que miles de llantas han llegado ahí sin existir un sistema efectivo para su recolección, reutilización o reciclaje.

Y eso representa un serio problema. Las llantas no son basura doméstica. La propia LGPGIR las considera Residuos de Manejo Especial, precisamente porque poseen un alto potencial contaminante y un importante valor para su reciclaje y aprovechamiento. Además, constituyen uno de los materiales que mayor riesgo representan para la generación y propagación de incendios, ya que su combustión alcanza temperaturas muy elevadas y libera partículas y gases altamente contaminantes que deterioran la calidad del aire y contribuyen al cambio climático.

 Por ello, resulta indispensable preguntarnos:

 ¿Por qué siguen llegando miles de llantas al Basurón si la ley establece que deben sujetarse a planes de manejo específicos?

La respuesta es sencilla: porque durante años no se ha construido un verdadero Sistema de Corresponsabilidad. Los que en su momento tuvieron la oportunidad de hacerlo hicieron caso omiso de su responsabilidad legal. Y hoy exigen con la congruencia y eficiencia que no ejercieron en su momento.

 No basta con exigir que el Ayuntamiento recoja los residuos y contenga los incendios. También deben asumir su responsabilidad quienes fabrican, importan, distribuyen, comercializan y generan este tipo de productos; impulsando esquemas de acopio, reciclaje y valorización, como lo dispone la legislación ambiental.

 Lo mismo ocurre con los ciudadanos. Mientras sigamos considerando normal abandonar una llanta en un lote baldío, un arroyo o el propio Basurón, estaremos alimentando el mismo problema que después exigimos resolver.

La construcción de un nuevo relleno sanitario será una pieza indispensable para solucionar esta crisis, pero por sí sola no evitará que los incendios vuelvan a repetirse. La verdadera solución consiste en construir un Sistema de Gestión Integral de Residuos, donde cada actor cumpla con las obligaciones que le corresponden y donde residuos como las llantas dejen de terminar en el Basurón para incorporarse a procesos de reutilización y reciclaje.

Sólo cuando abandonemos la idea de que la basura es exclusivamente responsabilidad del gobierno y asumamos la corresponsabilidad que establece la ley, podremos aspirar a un modelo de gestión de residuos económicamente viable, ambientalmente sustentable y plenamente apegado a la legalidad.

lunes, 20 de julio de 2026

La estrategia de una nueva generación política


 Angel García Conteras

#paradigma

La familia, la juventud, el dinamismo, la experiencia de gobierno y una comunicación cercana con la militancia constituyen algunos de los ejes que proyecta Estrella Palacios, como parte de su estrategia de posicionamiento rumbo al proceso interno para la Coordinación Estatal para la Defensa de la Cuarta Transformación y la Soberanía Nacional en Sinaloa.

Su incorporación a esta competencia interna irrumpe en el escenario político estatal no por confrontar a quienes iniciaron antes este recorrido, sino porque incorpora un perfil distinto al de las demás aspirantes: el de una nueva generación de liderazgos que ha crecido en un contexto profundamente marcado por la revolución tecnológica, las redes sociales y nuevas formas de comunicación política.

En sus recorridos por el estado, la alcaldesa con licencia desarrolla una agenda intensa que la ha llevado a visitar, en plena canícula, municipios del centro, centro-norte y norte de Sinaloa. Más que una estrategia de cobertura territorial, sus desplazamientos parecen buscar un contacto directo con la militancia y proyectar una imagen de cercanía, energía y disponibilidad para recorrer el estado.

Otro elemento constante de su narrativa pública es la familia. En sus encuentros y publicaciones la desarrolla como el núcleo fundamental para la formación de valores, la cohesión social y el desarrollo de la comunidad; resaltando además su propia estabilidad y compromiso familiar como parte de su identidad política.

A ello se suma un estilo de comunicación caracterizado por la naturalidad y la interacción directa con las personas. Esa capacidad de conexión encontró una expresión concreta en la elección municipal de 2024, cuando no solo conservó el respaldo histórico de Morena en Mazatlán, sino que amplió significativamente su votación y elevó el techo electoral que el movimiento había mostrado en el municipio durante los últimos procesos.

Asimismo, su trayectoria presenta una característica singular. Mientras varias de las aspirantes cuentan con una amplia experiencia partidista y legislativa, Estrella Palacios es la única que llega a esta contienda después de haber encabezado un gobierno municipal por elección popular; experiencia ejecutiva que constituye un activo político relevante en cualquier proceso de selección de perfiles.

Finalmente, será la metodología establecida por Morena —que incluye encuestas para definir a quienes avanzarán a la siguiente etapa— la que determine el desenlace de esta competencia interna. Más allá del resultado, la presencia de Estrella Palacios introduce un elemento novedoso en la contienda: el de una generación de liderazgos que combina experiencia de gobierno, comunicación digital, cercanía con la ciudadanía y una novedosa narrativa política. En ese sentido, más que alterar el proceso interno, contribuye a ampliar las opciones de la militancia y a enriquecer el debate democrático dentro de su partido.