domingo, 26 de julio de 2026

Los incendios del basurón y la corresponsabilidad que nadie quiere asumir


Ángel García Contreras

#paradigma

Los constantes incendios registrados en el Basurón Municipal de Mazatlán han despertado, con razón, una gran preocupación entre la ciudadanía. También han generado fuertes críticas fundadas hacia el Gobierno Municipal y exigencias para que resuelva definitivamente este problema histórico. 

Sin embargo, en medio de este debate, el tema se ha politizado con fines electorales y se ha dejado de lado lo verdaderamente importante: discutir las causas estructurales del problema y las soluciones que establece la ley. Seguimos viendo la basura desde una visión paternalista, donde toda la responsabilidad recae sobre el gobierno. Pero ese paradigma dejó de existir hace más de veinte años.

Desde 2003, la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos (LGPGIR) estableció el principio de corresponsabilidad, mediante el cual productores, distribuidores, comercializadores, consumidores y autoridades comparten obligaciones para prevenir la generación de residuos y garantizar su manejo y disposición final correcta.

Un solo ejemplo muy claro, de que la sociedad aún no asume el principio de CORRESPONSABILIDAD, son las llantas de vehículos automotores fuera de uso. Durante años, quienes hemos recorrido el Basurón con fines de estudio, hemos observado la enorme cantidad de neumáticos acumulados en el sitio. Aunque hace falta un inventario oficial que determine su magnitud, es evidente que miles de llantas han llegado ahí sin existir un sistema efectivo para su recolección, reutilización o reciclaje.

Y eso representa un serio problema. Las llantas no son basura doméstica. La propia LGPGIR las considera Residuos de Manejo Especial, precisamente porque poseen un alto potencial contaminante y un importante valor para su reciclaje y aprovechamiento. Además, constituyen uno de los materiales que mayor riesgo representan para la generación y propagación de incendios, ya que su combustión alcanza temperaturas muy elevadas y libera partículas y gases altamente contaminantes que deterioran la calidad del aire y contribuyen al cambio climático.

 Por ello, resulta indispensable preguntarnos:

 ¿Por qué siguen llegando miles de llantas al Basurón si la ley establece que deben sujetarse a planes de manejo específicos?

La respuesta es sencilla: porque durante años no se ha construido un verdadero Sistema de Corresponsabilidad. Los que en su momento tuvieron la oportunidad de hacerlo hicieron caso omiso de su responsabilidad legal. Y hoy exigen con la congruencia y eficiencia que no ejercieron en su momento.

 No basta con exigir que el Ayuntamiento recoja los residuos y contenga los incendios. También deben asumir su responsabilidad quienes fabrican, importan, distribuyen, comercializan y generan este tipo de productos; impulsando esquemas de acopio, reciclaje y valorización, como lo dispone la legislación ambiental.

 Lo mismo ocurre con los ciudadanos. Mientras sigamos considerando normal abandonar una llanta en un lote baldío, un arroyo o el propio Basurón, estaremos alimentando el mismo problema que después exigimos resolver.

La construcción de un nuevo relleno sanitario será una pieza indispensable para solucionar esta crisis, pero por sí sola no evitará que los incendios vuelvan a repetirse. La verdadera solución consiste en construir un Sistema de Gestión Integral de Residuos, donde cada actor cumpla con las obligaciones que le corresponden y donde residuos como las llantas dejen de terminar en el Basurón para incorporarse a procesos de reutilización y reciclaje.

Sólo cuando abandonemos la idea de que la basura es exclusivamente responsabilidad del gobierno y asumamos la corresponsabilidad que establece la ley, podremos aspirar a un modelo de gestión de residuos económicamente viable, ambientalmente sustentable y plenamente apegado a la legalidad.

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