Ángel García Contreras
#Paradigma
Militar en la izquierda como oposición real al entonces régimen autoritario no tenía como incentivo la llegada inmediata al poder. La perseverancia, en un escenario profundamente adverso, se sostenía en la utopía: el horizonte de una sociedad más justa y democrática. Aquella militancia encontraba su razón de ser en los principios y las causas colectivas, antes que en los intereses personales o en la lucha por el poder mismo.
De ese devenir histórico proviene Imelda Castro Castro, hoy coordinadora de la Defensa de la Transformación y Soberanía Nacional en Sinaloa, quien participó el 4 de octubre en un encuentro informativo en Mazatlán. Su intervención recuperó la importancia de las luchas del pasado y su influencia en el presente. La transformación actual forma parte de un proceso histórico construido por generaciones que perseveraron cuando las posibilidades de triunfo parecían lejanas.
A quince años de su surgimiento como movimiento y doce de su registro como partido político, Morena ha conquistado un enorme poder, acompañado de una responsabilidad igualmente grande. El impulso de la 4T a los derechos sociales recoge demandas que durante décadas parecían utópicas, pero hoy ya son realidades plasmadas en la Constitución. Su orientación se resume en un principio: “Por el bien de todos, primero los pobres”.
Pero una valoración crítica también obliga a reconocer los errores y las desviaciones de algunos gobiernos y representantes de Morena. La utilización electoral de esas fallas por la oposición no disminuye la obligación del movimiento de reconocerlas, corregirlas y exigir responsabilidades.
Por ello, la selección de sus representantes debe considerar su trayectoria, su compromiso con las causas populares, sus conocimientos y su capacidad para gobernar. Haber perseverado en las luchas democráticas, incluso frente a la represión y a costa de sacrificios personales y profesionales, constituye un antecedente valioso. Ese origen debe acompañarse de congruencia presente, honestidad y rendición de cuentas.
Imelda Castro cuenta con una trayectoria vinculada a la izquierda y a las causas populares, además de experiencia política y legislativa. A ello se suma su posicionamiento, expresado en el primer lugar que obtuvo en los resultados de la encuesta interna publicados por Morena.
La gobernadora interina, Graciela Domínguez Nava, también tiene sus raíces en la izquierda utópica. Estos perfiles ofrecen una oportunidad para vincular la experiencia acumulada con nuevas generaciones comprometidas con los principios del movimiento: sumar el temple forjado en la lucha y los conocimientos adquiridos al ímpetu y las propuestas de las juventudes.
Esperemos que las demás candidaturas mantengan esa orientación. La renovación generacional debe ampliar la participación y fortalecer el compromiso con las causas que dieron origen a Morena.
La trayectoria de lucha merece reconocimiento, pero debe acompañarse de congruencia presente, capacidad de gobierno y rendición de cuentas. Volver al origen significa hacer de los principios una práctica cotidiana del poder.




