Angel Garcìa Contreras
Los daños estructurales del malecón han colocado en la discusión pública un problema que requiere atención inmediata, pero también una explicación suficientemente fundada para orientar las decisiones de rehabilitación. La preocupación es legítima: están involucradas la seguridad de las personas, la conservación de las playas y la continuidad de un espacio de uso público estrechamente relacionado con la vida económica y social de la ciudad; y el simbolo iconico más distintivo del puerto.
Las aportaciones de colegios de profesionistas, instituciones académicas y autoridades municipales constituyen un esfuerzo que debe reconocerse. La reunión del 14 de octubre, en la que participaron representantes de ingeniería, arquitectura, urbanismo y ciencias del mar, ofrece una oportunidad para avanzar en ese sentido. La cuestión que conviene incorporar es cómo convertir esa concurrencia de conocimientos en una explicación compartida de los procesos que ocasionaron los daños. [8]
Propongo examinar esta problemática desde el pensamiento complejo de Edgar Morin y la investigación interdisciplinaria de sistemas complejos de Rolando García. Su utilidad para el caso consiste en ayudarnos a formular mejores preguntas y organizar la evidencia necesaria para responderlas. El punto de partida sería indagar qué relaciones entre dinámica costera, infraestructura y gestión del territorio deben conocerse para intervenir con mayor fundamento.
Un socavón permite observar el resultado de un proceso; conocer su origen exige reconstruir lo que ocurrió antes de que la superficie cediera. El diagnóstico documental de partida plantea como hipótesis la interacción entre pérdida de protección de la playa, socavación del apoyo del muro y posible salida del relleno. Esa secuencia debe contrastarse en cada sitio, porque los daños del malecón comprenden componentes, antecedentes de intervención y condiciones de exposición que no pueden suponerse iguales.
Los estudios de Aguilar, Mendoza y Silva sobre confinamiento costero, y de Valderrama-Landeros y colaboradores, sobre vulnerabilidad de la costa de Mazatlán, aportan antecedentes para estudiar conjuntamente urbanización y transformación de las playas. Por ser anteriores, no determinan las causas de los colapsos de 2026; pero sí permiten situar la investigación en una historia costera más amplia que el episodio de oleaje inmediatamente anterior al daño. [5, 6]
Conviene distinguir el evento desencadenante, las condiciones que hicieron vulnerable a la infraestructura y el mecanismo mediante el cual se produjo la falla. Oleaje intenso, playa estrecha y pérdida de soporte nombran procesos diferentes. Una explicación fundada necesita establecer cómo se relacionaron, qué evidencia respalda esa relación y por qué algunos tramos fallaron mientras otros, sometidos a condiciones comparables, permanecieron en pie.
Morin y las Relaciones que una Explicación Parcial puede dejar fuera:
Morin plantea que un conocimiento pertinente debe relacionar la información con su contexto y reconocer las relaciones entre las partes y el conjunto. También advierte sobre la incertidumbre y los límites de nuestras interpretaciones. [1] Aplicado al malecón, este criterio obliga a preguntar qué dejamos fuera cuando observamos únicamente el muro, la arena retirada o la intensidad del oleaje.
Cada observación puede ser correcta y, aun así, resultar
insuficiente para explicar el daño. En su reflexión sobre complejidad general, Morin examina la organización de los sistemas y las relaciones de retroacción, mediante las cuales los efectos modifican las condiciones que los produjeron. Su principio dialógico permite considerar relaciones simultáneamente complementarias y antagónicas. [2] Para nuestro caso, esto sugiere estudiar las tensiones entre una infraestructura que requiere estabilidad y una playa cuyo funcionamiento implica movilidad. La compatibilidad entre ambas debe demostrarse mediante el diseño y la evaluación de sus efectos.
Una hipótesis que merece atención es que determinada intervención proteja localmente el paseo y, bajo ciertas condiciones, modifique el comportamiento del agua o de los sedimentos, alterando después su propia exposición. Esta posibilidad debe someterse a observación y análisis hidráulico; la teoría de la complejidad no demuestra por sí misma que ese circuito haya ocurrido en Mazatlán. Su aportación consiste en hacernos buscar las relaciones que una explicación lineal podría omitir. [2, 7]
La ecología de la acción, desarrollada por Morin, advierte que una intervención entra en interacción con su entorno y puede producir consecuencias distintas de las previstas. [1] Por ello, al evaluar una reparación deberíamos conocer qué sucede con el tramo contiguo, con la playa que permanece frente a la obra y con sus usos públicos. El seguimiento posterior tendría que formar parte del proyecto desde su formulación.
Este enfoque también modifica la manera de comunicar el problema. Cuando todavía faltan datos sobre cimentación, rellenos o evolución de la playa, la incertidumbre debe expresarse con precisión. Reconocer lo que falta por comprobar permite orientar la investigación y mantener las medidas de protección necesarias, sin convertir una explicación preliminar en certeza pública.
García y la Construcción de un Problema:
Para Rolando García, la complejidad se relaciona con la interdependencia de las funciones de los componentes de un sistema. La investigación comienza al construir el objeto de estudio y acordar las preguntas que orientarán el trabajo. Los estudios especializados conservan su importancia, pero requieren un marco epistémico compartido: los supuestos y las prioridades desde los cuales se selecciona y analiza la información. [3]
En el malecón, esa discusión inicial tiene consecuencias concretas.
Si preguntamos solamente cuánto cuesta reponer lo dañado, obtendremos una investigación organizada alrededor de cantidades de obra. Si preguntamos qué combinación de procesos produjo la pérdida de soporte y cómo reducir su recurrencia conservando la playa, necesitaremos relacionar otros datos y criterios de decisión. El propósito acordado cambia lo que buscamos, medimos y consideramos una respuesta suficiente.
Propongo delimitar como objeto la interacción entre playa, infraestructura y decisiones de ocupación, intervención y conservación del borde costero. La delimitación tendría que ampliarse cuando el transporte de sedimentos o las condiciones del mar lo exijan. García destaca precisamente la necesidad de establecer los límites del sistema y sus intercambios con el exterior, así como reconstruir los procesos en distintas escalas. [4] Delimitar el estudio permite hacerlo viable; mantener abiertas las relaciones relevantes evita aislarlo artificialmente.
La integración tendría que ocurrir desde el diseño de la investigación. Por ejemplo, la inspección de una cimentación debería responder a la reconstrucción del oleaje y del perfil de playa en ese mismo sitio; a su vez, las cavidades encontradas obligarían a revisar por dónde circuló el agua y cuándo comenzó a perderse el material. Cada resultado especializado puede modificar las preguntas que investigan los demás. Esa dinámica de diferenciación e integración constituye un componente central del procedimiento de García. [3].
Conviene precisar que ambos autores mantienen diferencias. En Sistemas complejos, García cuestiona aspectos de la formulación de Morin y su capacidad para ofrecer un procedimiento operativo. [4, pp. 19–21] La articulación que propongo para este artículo es una decisión analítica: recuperar de Morin la exigencia de contextualizar y examinar las consecuencias de la acción, y de García la organización de una investigación orientada a explicar mecanismos concretos. No implica atribuirles una metodología común.
Los Factores que Deben Ponerse en Contexto:
La investigación técnica tendría que examinar la coincidencia del oleaje, su periodo y dirección con el nivel del mar; los cambios de anchura, elevación y volumen de la playa; y las características reales de cimentación, rellenos, juntas, filtros y drenajes. La ingeniería costera reconoce la importancia de la protección del pie y de los filtros para evitar pérdida de apoyo o de material. Es una referencia para formular comprobaciones, no una demostración de defectos en una obra específica. [7].
El expediente inicial incluye además hipótesis sobre materiales, conservación y posibles aportes de agua desde tierra. Deben examinarse mediante planos de obra ejecutada, inspecciones y ensayos pertinentes, relacionando cada hallazgo con su fecha y localización. La investigación histórica de intervenciones y mantenimiento permitiría establecer si alguna decisión modificó la exposición o la capacidad de respuesta. La atribución de responsabilidades requiere esa evidencia y su valoración por las instancias competentes.
La dimensión ambiental y social debe incorporarse al evaluar las respuestas. Interesa conocer sus efectos sobre el hábitat, la disponibilidad y el acceso a la playa, las actividades económicas y los costos de conservación. Desde la gestión integral de la ZOFEMAT, estos criterios permiten valorar la intervención sobre el conjunto costero. Tampoco sería suficiente reunirlos en capítulos independientes si sus resultados no influyen en la selección de alternativas.
Sobre la coordinación ya iniciada, propongo establecer un programa de investigación con una pregunta común: ¿qué combinación de condiciones marinas, transformaciones de la playa, características de la obra y decisiones de gestión explica los daños de cada tramo, y qué intervención reduce su recurrencia sin trasladar el riesgo ni deteriorar las funciones de la playa? El procedimiento siguiente es una adaptación para Mazatlán, orientada por los criterios teóricos expuestos.
El primer acuerdo tendría que definir el área de estudio, los objetivos públicos y los criterios de evidencia. Después habría que construir un inventario georreferenciado de daños y una cronología común de eventos, cambios de playa e intervenciones, incorporando también tramos que no fallaron. La historia de cada sitio permitiría distinguir deterioros acumulados de efectos del episodio reciente.
Con esa base, el equipo formularía hipótesis contrastables y acordaría qué observación permitiría sostenerlas, debilitarlas o reformularlas. Si se propone socavación, debe buscarse evidencia de remoción del terreno de apoyo; si se plantea pérdida de relleno, debe investigarse la ruta de salida del material. Ambas pueden coexistir, pero su relación y secuencia necesitan demostración.
Las mediciones especializadas deberían compartir coordenadas, fechas y referencias de elevación. El trabajo alternaría investigación de campo y reuniones de integración, en las que se revisen las hipótesis a la luz de los resultados. La síntesis tendría que señalar qué mecanismo explica cada daño, qué factores lo condicionaron y cuáles preguntas permanecen abiertas. Un mapa común de evidencias y un modelo causal por tramo permitirían revisar esa explicación.
A partir de allí se compararían alternativas por seguridad, comportamiento sedimentario, efectos ambientales, acceso público y costo durante su vida útil. El proyecto elegido debería incluir indicadores de seguimiento, responsables y criterios para modificarlo si aparecen efectos adversos. Esto permitiría valorar el resultado por la reducción sostenida del riesgo y por la conservación de las funciones del litoral.
Los esfuerzos realizados merecen continuidad y una organización que permita aprovechar sus aportaciones. La propuesta es incorporar la interdisciplina como forma de investigar y decidir, con productos verificables y conclusiones sujetas a revisión. Las medidas urgentes para proteger a las personas pueden desarrollarse mientras se construye ese conocimiento, documentando las condiciones de cada intervención.
Por ello, la ecuación Daño de Infraestructura más dinero igual a Solución resulta Insuficiente como criterio de política pública. El financiamiento adquiere mayor eficacia cuando responde a una explicación de las causas y a una evaluación de las consecuencias de intervenir. Reparar el malecón exige comprender su relación con la playa, con el mar y con las decisiones que han configurado ese espacio. Ese conocimiento debe orientar la obra y acompañar la evaluación de sus resultados.
Fuentes citadas
[1] Morin, E. (1999). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. UNESCO. Capítulo II, sobre conocimiento pertinente, y capítulo V, especialmente ecología de la acción y estrategia. Texto de autor alojado en la Universidad Veracruzana. Consultar fuente
[2] Morin, E. (2006). Restricted Complexity, General Complexity. Prepublicación arXiv:cs/0610049. Apartados 7–10 y 16, sobre sistemas, organización, retroacciones y dialógica. Texto de autor en traducción al inglés. Consultar fuente
[3] García, R. (2011). Interdisciplinariedad y sistemas complejos. Revista Latinoamericana de Metodología de las Ciencias Sociales, 1(1), 66–101. Reproduce el texto publicado en 1994 en Ciencias sociales y formación ambiental. Véanse pp. 66–74, 79–83 y 86–90, sobre interdependencia, diagnóstico, fases de investigación y marco epistémico. Consultar fuente
[4] García, R. (2006). Sistemas complejos. Conceptos, método y fundamentación epistemológica de la investigación interdisciplinaria. Gedisa. Introducción general, pp. 19–23, y capítulo I, sobre límites y procesos. En pp. 19–21 se desarrolla la crítica a determinados planteamientos de Morin. Copia de consulta alojada en biblioteca universitaria. Consultar fuente
[5] Aguilar, P., Mendoza, E. y Silva, R. (2021). Interaction between Tourism Carrying Capacity and Coastal Squeeze in Mazatlan, Mexico. Land, 10(9), 900. DOI 10.3390/land10090900. Investigación local sobre confinamiento costero y turismo. Consultar fuente
[6] Valderrama-Landeros, L., Flores-Verdugo, F. y Flores-de-Santiago, F. (2022). Assessing the Coastal Vulnerability by Combining Field Surveys and the Analytical Potential of CoastSat in a Highly Impacted Tourist Destination. Geographies, 2(4), 642–656. DOI 10.3390/geographies2040039. Estudio de vulnerabilidad costera en Mazatlán con trabajo de campo y series históricas. Consultar fuente
[7] U.S. Army Corps of Engineers (1995). Design of Coastal Revetments, Seawalls, and Bulkheads. Engineer Manual EM 1110-2-1614, 30 de junio. Apartados 2-19 y 2-20, sobre protección del pie y filtros. Referencia técnica internacional; su inclusión no implica que sea una norma mexicana aplicable a la obra. Consultar fuente
[8] Galván, L. (14 de octubre de 2026). Especialistas acuerdan alternativas técnicas para la rehabilitación del malecón de Mazatlán. Línea Directa. Registro periodístico de la reunión y sus participantes basado en información municipal. Acredita el esfuerzo de coordinación reportado.



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